Espero que todavía estén por acá, me alejé por un rato, pues a veces surgen cosas y nunca he sido de los que pueden estar al mismo tiempo en todo… yo soy de una cosa a la vez.

Normalmente escribo como si lo hiciera para mi mismo, pero dichosamente la tecnología me ha permitido ver que hay gente que ha seguido visitando… al menos mi página en Facebook, y recibí un par de mensajes de lectoras que me recordaron un poco el porque estoy con esto.

Primero debo hacer un homenaje… aún un mes después se me atora un poco la garganta y se me humedecen los ojos…

Curiosamente leo mi último post que hablaba de las cosas especiales y del lugar al que podía acudir para estar un rato a solas. Y ahora en ese lugar descansa un pequeño que me acompañó por exactamente un año y dos días.

El Gato (siempre quise llamar Gato a un gato, por mi originalidad, claro jaja) llegó por su propia decisión a mi apartamento y a pesar de que nunca lo tuve encerrado decidió también quedarse. Desde el primer día que me vio me tuvo confianza y unos meses después me buscó y encontró, a unos 200 metros de donde nos veíamos. Era un chineado de primera.

Lamentabemente, una mañana no volvió después de sus excursiones nocturnas y luego recibí una llamada con la mala noticia. Sin ahondar en detalles, al menos pude encontrar su cuerpo para estar en paz y sepultarlo en ese lugar especial.

Luego de muchos días, me doy cuenta de que la gente de los apartamentos preguntan por él y le echan de menos, resulta que Gato solía andar por allí metiéndose en otros cuartos y dejándose chinear por mis vecinos. Y siento felicidad de saber que tuve a ese gato tan especial y que su último año de vida pasó bien atendido y acompañado.

Claro, eso no fué lo único que pasó, como decía, no soy de hacer muchas cosas a la ves, y estuve intentando terminar mi proyecto de maestría (sin éxito, pero ahí vamos avanzando) y, entre otras cosas más personales, no logré dedicarme a escribir acá.

Lo que sucedió con todo esto es que no lograba encontrar que escribir en el blog, no me sentía para nada apto para dar “lecciones de vida” o escribir cosas sobre ser feliz, siendo sincero, no diría que tengo lo que quiero: no soy ciclista profesional, no tengo un empleo estable (de momento me contratan por semestre, sin saber que va a pasar al siguiente), tengo mil ideas que no logro concretar y a pesar de que siempre quise inspirar a la gente a ser feliz, ni siquiera puedo ayudar a los más cercanos a mi para que logren hallar la paz. Pero siempre logro volver a tener una sonrisa en mi rostro.

A pesar de que lo olvido y me toma un tiempo recordarlo, precisamente esa es la razón por la que escribo: no es para dar consejos sobre como lograr todo en la vida, que hacer o como vivir (sobre eso hay mucho en la red, sea real o no), ni para hacer sentir lástima por lo que me pasa. Es para recordar que estamos vivos, que la felicidad no viene de los logros o de impresionar a los demás, de las cosas bonitas o de lo que pasa a nuestro alrededor. De hecho describir la felicidad de cada persona es difícil, y es diferente para todos, pero siempre podemos volver a hallar esa paz a pesar de todo.

Y aunque creo que al final no dije nada concreto, espero que todos logren encontrar la fortaleza para ser honestos consigo mismos, enfrentar su ego, sus miedos, y dirigirse hacia aquello que los haga felices y les traiga paz, sin importar cuán oscuro se vea el panorama.

Esperando algún día encontrar una manera más eficaz de ayudarlos a lograrlo. Me despido por ahora, seguiré trabajando en mis mil ideas.


0 commentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *