Muy bien, me tardé unos días pero estaba trabajando en algunos proyectos y asuntos académicos, a lo que vinimos…

Ahora, en algunos momentos de la vida deduje que estaba donde debía estar. Resumiendo, estaba donde estaba por mis propias decisiones, buenas y malas, por las veces que me enojé, por las veces que me dejé vencer por el miedo o el ego, por las veces que confié en otros, etc.

Pero no salieron bien las cosas, en un punto de la vida supe que debía tomar el control, el análisis había concluido y sabía que aunque estaba donde debía estar, no era lo mismo que estar donde quería estar. La verdad, tuve que admitir, es que ya nunca estaré donde quería estar, compitiendo como ciclista profesional, esa oportunidad la había dejado ir yo mismo (si lo recuerdo, en otro post hablaré de eso).

Aceptar que no pude dedicarme al ciclismo al 100% fue una de las cosas más duras. Estaba tan seguro de que iba a lograrlo que nunca me imaginé la vida de otra manera. Luego tuve que sacrificarlo por trabajos que no me llenaban del todo, o que me gustaban pero no me permitían dedicarle casi tiempo a la bici. Esto podrá sonar muy infantil, como un niño al que no lo dejan jugar con su juguete, pero creo que se entiende la idea. A veces los niños tienen razón, vivir sin hacer lo que amas es sólo sobrevivir.

Admití que ya no viviría como quería (duro golpe al ego), pero entonces me tuve que hacer la pregunta: ¿qué voy a hacer con mi vida entonces? ¿adónde deseo estar ahora?

Resolver eso ha sido un proceso de años, he probado de todo un poco, fui mecánico de ciclismo (bonito pero mal pagado, volvería a serlo, eso si), trabajé en ferretería, profesor de ingles, trabajé en R&D de pinturas (interesante pero no me dejaba tiempo para la bici), intenté un primer negocio propio, saqué una licenciatura y ahora estoy en proceso de una maestría, combinado con ser profesor universitario (eso si me gusta, y a medio tiempo no paga tan mal y me deja tiempo libre).

Lo curioso es que estudiar me permitió darme cuenta de algunas cosas: en realidad no me gusta, pero al final obtuve algo que si. Ahora al plantearme el futuro repaso algunas cosas que no me gustaban y por eso no puse el empeño que debía en mis proyectos, por ejemplo, trabajar la fibra de carbono es un proceso muy manual, de mucho desperdicio y que consume su tiempo, pero al final obtengo un par de zapatos bellísimos, hechos a medida y fáciles de restaurar. La agricultura orgánica requiere aún más tiempo y dedicación, pero podría para eso dar espacio en mi finca a alguien que ame ese proceso a cambio de comida saludable. También con algunos proyectos como el diseño de unos pedales me siento más motivado a hacer la parte “sucia” del trabajo a cambio de obtener algo que quiero.

Acá ya iba en camino al reboot, cleteando con un buen amigo.

Después de muchos años, más o menos a inicios de éste año fue que logré obtener una nueva visión de lo que quería y hallar la forma y motivación de irlo haciendo aunque sea poco a poco y disfrutarlo. Este blog es parte de ello.

Hace unas semanas pregunté: ¿están dónde deben estar? ¿ya resolvieron eso? (les aconsejo los mapas mentales si no lo han logrado). Ahora les pregunto: ¿dónde quieren estar? ¿qué están dispuestos a sacrificar para lograrlo?

Les dejo ese pensamiento, hasta la próxima y los mejores deseos, como siempre.


2 commentarios

Vivi · julio 5, 2019 a las 7:47 pm

Buen post

    cletero · julio 5, 2019 a las 9:00 pm

    Gracias Vivi, que dicha que te gustó 🙂

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