Hoy venía camino a un lugar especial para mi y de repente se me ocurrió escribir algo inspirado… Pero como es común en mi, de camino olvidé la idea.

Lo que si recuerdo es que estaba pensando en las cosas buenas que tengo y en como es bueno de repente recordarlas… De repente la precisa y las cosas que suceden nos hacen olvidarlas.

Y acá estoy, recordando las cosas especiales… Empezando por lo básico, estoy bien de salud, sin problemas de crédito, y con un apartamento pequeñísimo… Que resulta ser el tamaño correcto.

Claro que no ha sido fácil, pero pude competir en bicicleta en Italia y tras múltiples accidentes aún puedo levantarme de la cama y salir a entrenar un rato, y aún de vez en cuando dejar a algún jovencillo de la mitad de mi edad botado je je.

Tengo ratos para mi mismo, y otros para mis amigos, y suelo de alguna manera lograr salirme con la mía.

Tengo también un lugar como en el que estoy ahora, donde me puedo alejar de todo si quiero, con el clima ideal hoy, un frío que refresca, las nubes que viajan a la distancia y sonidos lejanos que llegan como susurros… ¡y un paisaje!

Y este lugar me recuerda lo que más agradezco, el siempre haber disfrutado las cosas sencillas, las que casi no cuestan dinero, acá estoy escuchando un pequeño grupo de vacas pastar, a lo lejos escucho como muerden el puesto y lo mastican, y es extraño pero es un sonido tranquilizante, combinado con el río y el sonido de algunos coyotillos aullando… Y el silencio abrumador de la montaña.

Y son esas cosas las que me traen paz, son momentos en que se deja de pensar en el tiempo y el dinero, y simplemente se disfruta el momento.

De repente se me ocurre, que antes venía acá para poder escuchar a mi mente inquieta y hallar soluciones, ahora mi mente esta en silencio y puedo nada más estar.

Intenten encontrar ese lugar para ustedes.

¡Saludos!


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