Hoy quiero hablar de algo que se dice mucho. Cosas como “esfuérzate y lograrás tus sueños”, “la vida tiene preparado algo mejor”, “estudie para forjarse un futuro”, nos venden fórmulas para ser empresarios exitosos, etc.

Y todo eso esta bien, no me mal entiendan, todos tenemos planes y anhelos y para lograrlos debemos poner de nuestra parte, ya hablaremos de eso otro día y hay cientos de lugares que les pueden ayudar con eso.

Con lo que no estoy de acuerdo es con la forma en que se vende, como si existiera garantía de que siguiendo una receta se puede lograr lo que sea, lo que uno quiera.

Lamentablemente, no existen garantías en esta vida. Las cosas pueden salir mal, las relaciones de pareja fallan, las enfermedades atacan, los accidentes suceden.

Buscar garantías es una forma natural de combatir el miedo a lo desconocido, a lo inesperado y a que las cosas salgan mal, pero por más que se crea, por más fé que se tenga, no podemos controlar el futuro.

Puedo decir que yo luché por mi sueño, sacrifiqué todo, perdí mucho que aún no he recuperado… Y aún así no lo logré. Un accidente me produjo unas lesión en la espalda, un mal día me produjo otra lesión que me afectó en el peor momento, y esas cosas pasan, le pasan aún a los mejores. Por ejemplo, muchos sueñan con ganar el Tour de Francia… todos tienen gran talento y excelente preparación y cuidados, pero sólo uno lo logra al año. De millones de ciclistas en el mundo, sólo 198 logran participar.

Y les digo algo: no importa. No importa no lograrlo, estoy seguro de que el segundo lugar del Tour de este año debe estar contento y satisfecho a pesar de no lograr ganarlo. Igual que todos los que tuvieron la oportunidad de correrlo.

Porque al final lo que importa es disfrutarlo, hacer lo que se disfruta es lo que nos motiva a hacerlo lo mejor posible, disfrutar el presente y lo que se hace con él.

En mi caso no me arrepiento de nada de lo que hice, de las decisiones que tomé, de lo que perdí. Porque al final disfruté lo que hacía, la gente que conocí, lo que aprendí, los lugares que visité, las experiencias que viví, los golpes que me llevé y las veces que, a pesar de eso, seguí.

En algún momento el año pasado lo olvidé y pasé muy malos momentos… y por eso existe éste blog, por eso escribo ésto, porque no quiero olvidarlo de nuevo, porque quiero decirle a la gente que vale la pena vencer el miedo y hacer lo que se disfruta aunque desafíe las convenciones sociales, la estabilidad económica, el que dirán, aunque no haya garantía de lograrlo. Porque se debe aprovechar el presente para hacer lo que disfrutamos aún si no nos garantiza el futuro, porque este día es lo único que tenemos para intentarlo.

Al final todos ocupamos ganarnos la vida con algo, pero no permitamos el miedo a lo incierto sea lo que dirige nuestras decisiones.

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