Hoy voy a romper un poco lo que tenía planeado escribir, cambiar el plan por así decirlo. Pues no soy perfecto y como todos tengo mis días malos. Ya había mencionado la película “Finding Forrester”, y hoy escribo basándome en una frase de esa película:

“Why is it that the words that we write for ourselves are always so much better than the words we write for others?”

“¿Porqué es que las palabras que escribimos para nosotros mismos son siempre mucho mejores que las palabras que escribimos para los demás?”

“William Forrester” interpretado por Sean Connery en “Finding Forrester”

Esta semana ha sido un poco extraña, por no decir otra cosa, y habiendo experimentado sentimientos encontrados, decido escribir para mi y lo que siento.

Siempre he sido el tipo de persona que, aunque a veces no parezca, siempre “hace algo” por lo que quiere. No soy del tipo que espera por la vida, hago y disfruto lo que me gusta, expreso lo que siento, busco a quien quiero, me equivoco y trato de aprender y me alegro cuando salen bien las cosas, incluso las más pequeñas.

Sin embargo, una de las cosas más difíciles, les decía también en algún momento, es ponerse en los zapatos de los demás. Y a los demás no se los puede apresurar, cada quien camina a su ritmo y busca las cosas a su manera, las demás personas ocupan su espacio y se les debe dar.

Como apresurar a alguien andando en bicicleta: se terminará desgastando y probablemente no pueda ni completar la distancia…. el ciclismo es un gran maestro. Si se decide salir con alguien hay que llevarlo a su ritmo, si hay quien vaya más rápido uno debe dejarlo ir. Ya luego en algún punto todos nos reencontramos y seguimos juntos. O a veces uno se apresura un poco y luego se devuelve para buscar de nuevo al compañero de viaje.

Pues ésta semana me tocó esperar… y esperar. Mi mente va pasos adelante y a veces es difícil de controlar y por un momento empecé a perderme, como cuando uno se empieza a preocupar porque el compañero no llega y no llega y resultó que había tenido un problema mecánico que lo retrasó más de lo normal. Por eso es mejor siempre devolverse en vez de sólo esperar.

Y lo curioso es que hasta ahora que lo escribo veo que eso fue lo que hice esta semana… devolverme… volver a buscar. Y me funcionó. Porque si uno de verdad aprecia a alguien lo espera, lo acompaña, lo vuelve a buscar cuando se pierde, sin esperar que esa persona cambie su ritmo, porque no puede hacerlo, y de alguna manera buscar seguir disfrutando cada uno a su manera, juntos y a veces separados (pero volviéndose a juntar).

Muchos me dicen que no salen conmigo en bicicleta porque son muy lentos o muy malos, no se preocupen, a estas alturas de la vida ya no busco únicamente la emoción de la velocidad, aprecio mucho más la buena compañía y disfrutar el viaje.

Y finalmente voy aprendiendo a ponerme en los zapatos del otro, o al menos a ajustarme a su velocidad, lo importante es que se disfrute su compañía. De todas las experiencias se aprende si uno lo desea.

Categorías: Aprendizaje

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