La mayoría de las películas nos ofrecen la historia de los grandes triunfadores… los que se la creyeron y la lograron. Pero, ¿alguna vez se preguntaron que pasa cuando se arriesga todo por un sueño y no se logra? Acompáñenme para que vean que no es tan terrible. Por ahora trabajo a medio tiempo, el dinero no me alcanza para muchas cosas que quisiera y algunas enfermedades me impiden andar en bicicleta tanto como antes, pero no me arrepiento de nada.

Mi nombre es Alfredo Rodríguez Rojas. Nací hace unos 41 años en Costa Rica y acá estoy todavía… me gusta mi país pero también me gusta recorrer mundo, he viajado relativamente poco: Panamá (Ciudad de Panamá y Colón), Guatemala (Ciudad de Guatemala, Antigua, Quetzaltenango, Lago de Atitlan y algún lugar abajo de Quetzaltenango que no recuerdo), Nicaragua (sólo crucé la frontera), USA (Miami, Orlando, Nueva York y varios estados del este, recuerdo las ciudades de Filadelfia, Washington, Baltimore y el lado gringo de las Cataratas de Niágara), Canada (Ottawa, Toronto y Montreal, y de nuevo las cataratas), Italia (Venecia y el Veneto, ver mi sección sobre ciclismo), España, Suiza, Francia, Holanda y Bélgica… bueno, ya poniéndolas en lista si parecen bastantes jaja.

También he recorrido mi país de norte a sur y este a oeste, aunque todavía me faltan algunos lugares por recorrer como el sur de Limón y la Península de Osa. Guanacaste la recorrí con mi familia en un Toyota Corolla del 78 cuando todavía era de calles de tierra y llegar a cualquier lugar era una aventura de cruzar ríos, potreros, preguntar direcciones a los lugareños y en general, accesos difíciles… pero en aquel carrito lo logramos.

Me ENCANTAN los gatos desde que puedo recordar… sentado en el cordón de algún caño tratándome de ganar la confianza de algún gato callejero. Por el momento “tengo” dos, una cálico en casa de mis padres y otro viviéndo acá conmigo en el apartamento, ambos rescatados de la calle. Aparte de esos hay una que a veces alimento acá en los apartamentos y varios que llegan a casa de mis padres, y básicamente todo aquel al que me pueda acercar para acariciarlo.

Perseguí con todo lo que pude mi sueño de ser ciclista profesional, para eso viajé a Italia con gran esfuerzo de mis padres y estuve relativamente cerca, pero una lesión y mis propios fantasmas me impidieron lograrlo. Desde que me monté en una bici sentí que eso era mi vida… y más de 20 años después de haber decidido que a eso me dedicaría acá sigo todavía dándole, aunque no reciba dinero a cambio… 4 atropellos, múltiples lesiones, sacrificios y aprendizajes, sobretodo luchando contra lo que establece “la sociedad”.

Descenso de Arsié, en el Veneto italiano.

He agarrado gusto por la lectura, a pesar de mi dificultad para concentrarme; la agricultura orgánica, la montaña más que la playa, las casas compactas o “tiny houses” y la vida sencilla. No poseo automóvil ni lo vislumbro en mi futuro. Tampoco TV. Llevo la vida a la ligera y me gusta hacer bromas con los demás. No profeso ni rivalizo con ninguna religión aunque fui criado católico. Me atraen la buenas personas y las buenas intenciones. Este año no quise dejar para después el matricular cursos de canto popular y escribir este blog, tampoco revisarme profundamente lesiones que arrastro de hace años y que no me han querido tratar adecuadamente.

En la escuela y el colegio me llevé bien con mis compañeros y les tengo mucho cariño a todos, pero nunca me sentí del todo a gusto pues no tenía mucho en común para compartir. Por esto y otras razones me convertí en una especie de solitario y eso continua hasta la fecha… pero que no se entienda mal: ¡me encanta compartir con la gente! Y la mayoría dice poder confiar en mi para contarme sus problemas. Sólo aprecio también los ratos de soledad y meditación para mi mismo.

Estudié ingeniería en una de las universidades más prestigiosas de mi país, a pesar de que los estudios rivalizaban fuertemente contra mi dedicación a la bicicleta… pero me apasionaba también el tema así que a brincos y saltos terminé mi carrera, para también tener en paz a mis padres que no me veían sentar cabeza, aunque con los años en esto han cambiado. Fue una buena decisión.

Tras varios trabajos (ferretería, profesor de inglés, mecánico de bicicletas, investigación y desarrollo y por ahora profesor de universidad) debo decir que he aprendido de todo un poco… sumándole a eso mi enorme curiosidad por aprender de todo e investigar por mi cuenta. Mi trabajo actual me encanta, me permite enseñar y ayudar a jóvenes a lograr un mejor futuro, además de compartir con buenos amigos de la universidad, pero por el momento no se vislumbra un futuro estable ni posibilidad de vivir de ello completamente.

Tras años sufriendo un poco contra enfermedades misteriosas, a pesar de que los exámenes indicaban siempre que todo estaba bien, me fue diagnosticado el año pasado un trastorno de ansiedad generalizada. Esto finalmente explicó muchas cosas de mi vida y la verdad, pasé un año terrible pero con la ayuda de mis amigos y mi madre salí adelante, pues el trastorno, según me dijeron, se pone peor con los años si no se trata… y yo llegué al punto donde simplemente me perdí y ocupaba ayuda.

Yo, en bici.

Y por eso estamos acá… tras algunas consultas sicológicas resulta que aparentemente todo esta bien… a veces nos hacemos un mundo pues nos sentimos distintos y no encajamos en el mundo, pero eso no quiere decir que debamos cambiar, debemos aprender a confiar en nosotros mismos y a tomar nuestras decisiones conscientemente, de manera que nos podamos hacer responsables por ellas y saber que las tomamos para alcanzar ser felices y estar en paz con nosotros mismos, sin importar si las entienden los demás.

Finalmente recobré mi memoria del pasado. Tres cosas me encantan en mi vida y todavía deseo hacerlas: Andar en bici, ayudar a la gente y viajar… la pregunta es: ¿cómo lograrlo? Ese será mi plan de escape, debo seguir buscando la vida que deseo o de lo contrario nada hago acá… nunca he podido darme por vencido en esa búsqueda, a pesar del paso de los años.